Vigilia extraordinaria de oración y expiación por el pecado del aborto

Martes 3 de julio de 2012 10:22h 4

Este jueves, 5 de julio de 2012, se cumple el 27º aniversario de la despenalización del aborto en España y el segundo aniversario de la aprobación de la ley Zapatero-Aído, que considera el exterminio de seres humanos como un derecho. Desde 40DPLV nos sumamos a la Vigilia extraordinaria de oración y expiación que convoca Evangelium Vitae.

Algo más de trescientos seres humanos son exterminados cada día en España desde que abortar es legalmente un derecho. El número de víctimas que el aborto ha provocado en nuestro país se eleva, según las cifras oficiales del Ministerio de Sanidad en 2010, a 1.574.764.

Coincidiendo con este siniestro aniversario, la Asociación Evangelium Vitae, a la que 40 Días por la Vida en España se ha adherido, convoca a una “Vigilia de oración expiatoria para pedir perdón por el pecado del aborto, convertido ya en una perversa estructura de pecado con todas sus consecuencias sociales y culturales“:

“Para pedir perdón y conversión para todos nuestros hermanos involucrados en la cultura de la muerte : políticos que promueven y autorizan el aborto, médicos y personal sanitario que lo ejecutan, padres y madres que lo piden y lo padecen, familiares y amigos que colaboran. Elevamos nuestras oraciones al Cordero de Dios, el Único que quita el pecado del mundo, a través de Santa María, Madre de la Vida, uniendo nuestras voces a la de los Nuevos Santos Inocentes, niños víctimas del crimen del aborto, para que intercedan desde el cielo por nosotros y por nuestro mundo actual.”

La Vigilia tendrá lugar el día 5 de Julio en el Templo Eucarístico Diocesano de San Martín de Tours (Madrid), de 19:00 a 20:30 h.

Oración de la madre que sufre por el aborto

Santa María, Reina y Madre de Misericordia

acudo a Ti pidiendo ayuda y consuelo.

Me arrepiento de haber abortado a mi hijo.

Protégenos bajo tu manto a su padre y a mi

Y alcánzanos la gracia de llorar Contigo al pie de la cruz.

La Iglesia que es madre, me enseña

que mi hijo goza ya del infinito amor del Padre en el cielo

y me ha perdonado.

Madre de la Vida,

Madre mía, pídele a Jesús

que ha venido a sanar los corazones destrozados,

y que dio a la Iglesia el poder de perdonar los pecados en su Nombre

me conceda Su gracia por el Sacramento de la Reconciliación.

Que el Espíritu Santo, derramado en mi corazón,

por la absolución sacramental,

me haga sentir el consuelo y la paz.

Intercede por todos los que han cooperado en el aborto :

Familiares, amigos, personal sanitario, políticos…

para que se conviertan y alcancen perdón.

Acoge en tu regazo de Madre a mi bebé

y concédeme reunirme con él y amarlo eternamente en el cielo.

Angel de mi guarda, Angel de la guarda de mi hijo, líbradme del Maligno.

Santos Inocentes, rogad por nosotros. Amén.

Más información en este documento de Evangelium Vitae: Vigilia de Expiación Viacrucis y Preces Expiatorias Provida

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Categorías: Aborto, Asociación Evangelium Vitae, Oraciones, Vigilias de oración

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4 comentarios

  1. Ignacio Mayorga F. dice:

    Me entristece sentir la frialdad de muchos de mis hermanos en su falta de criterio y comodidad ante la irresponsabilidad y la ignorancia de los protagonistas de los crímenes ejecutados a quienes no solamente disculpan si no que alientan en la perversidad del aborto(asesinato de inocentes indefensos y sin culpa).

  2. carmen dice:

    Hemos construido una sociedad, tan insensible hacia los demas que ni los niños ni los ancianos nos dicen nada.
    Solamente conjugamos el yo, mi, me ,conmigo.
    La soledad se adueña de nosotros y los niños los primeros en sufrirlo. Recemos para que Dios nos escuche y nos envie fuerza suficiente para cambiar esta sociedad aunque sea en pequeños grupos.

  3. jose angel dice:

    los problemas de la economía no se arreglarán mientras no se arreglen los grandes pecados en los que estamos instalados. en cierto modo, me alegro de esta crisis que hace hundirse el barco orgulloso en el que nos hemos montado. Con su naufragio, quizás también naufraguen nuestros pecados.

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